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Amarse con los ojos
abiertos
JORGE BUCAY Y SILVIA SALINAS

www.capitalemocional.com

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nuestra

conducta con ellos.

Por supuesto que ni bien obtenemos lo deseado nos damos cuenta de que no era suficiente con

tener
“eso’, pero rápidamente las propagandas nos sugieren otra cosa para que sigamos intentándolo por

el

camino equivocado.

Debería llegar el día en el que podamos parar comprender que no es por allí. El momento de

buscar

adentro, de volver a escucharnos.
Pero no es tan fácil.

Hemos olvidado cómo hacerlo y muchas veces tendremos que pedir que alguien nos ayude a

volver a

saber quiénes somos, que nos incite a recuperar la sabiduría que teníamos de niños cuando
podíamOs

reír y jugar sin interrumpirnos.

Yo creo que esa es. en el fondo, nuestra verdadera propuesta un estímulo para que todos trabajen

en el
desafio de recuperarse a si mismos. Un camino para permitir que el ser se manifieste y encuentre
en la
relación con otro el lugar para expresarse.
Aprender al lado del amado a escucharnOs, a tenernos en cuenta, a mirarnos como nuestros
padres no
supieron hacerlo.
Por supuesto que es muy doloroso necesitar no obtener lo que se necesita, este es el principal
problema.
Nadie quiere sentir el dolor de necesitar algo no tenerlo. Pero ese dolor es la única salida para
poder
encontrar mis verdaderas necesidades, y sólo si las encuentro podré después (después!!)
satisfacerlas.
Porque si nos resistimos a sentirnos vulnerables, cada vez nos endurecemos más y nos alejamos
de la
posibilidad de dejarnos sentir lo que necesitamos.
Y encima por este camino cerramos también nuestra capacidad de recibir.

Hay que tener en cuenta que probablemente esta estrategia de no sentir nos haya servido
durante la
infancia. Quizás haya sido más que inteligente no sentir una necesidad que en realidad no
podíamos
satisfacer.
Pero de grandes podemos darnos nosotros mismos lo que necesitamos, o buscar las personas
adecuadas a quienes pedirselo.
Ya no dependemos de nuestros padres.

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Me encantó la frase con la que terminaste alguna vez uno de tus mails:

Somos vulnerables pero no frágiles.
Muchos somos los que no nos damos cuenta de esto.

No hay intimidad con estrategias, con ellas no vamos a sentir; cumpliremos con nuestras metas, o

sentiremos el placer de dominar al otro, o de conquistarlo, o lograremos que otro nos mire; pero
eso no
tiene nada que ver con el verdadero encuentro, con la intimidad, con el amor.
La idea es darnos en nuestra relación el espacio para el dolor la confusión que aparecen
cuando
desarmamos nuestra estrategia antifrustración.
Este es el camino a casa.
El camino del encuentro con otro ser humano. El camino del amor.

¿Estarás de acuerdo?

Laura

¿Cómo no estar de acuerdo? Laura hablaba con su lenguaje,
con sus ideas, casi casi con sus sentimientos. Ella ponía en
palabras lo que a él le habría gustado aprender a decir El sabia
cuáles eran sus necesidades. Necesitaba encontrar una
persona que fuera capaz de construir con él el camino de
regreso a casa.

¿No era increíble que ella le estuviera mandando un mensaje que terminaba con esa
propuesta, cuando él acababa de mandarle un cuento de un príncipe que construía caminos para

ver llegar por ellos a los que amaba?

CAPÍTULO 8

Al releer aquellos primeros mensajes recibidos meses atrás, volvió a sentir bronca por no

haber guardado también los anteriores cuando llegaron a su casillero. Allí debía estar la
información que necesitaba para saber cómo se había generado la idea de escribirse y poder
seguir con el juego de ser Fredy con menos riesgos.

Pensó que podría pedirle a Laura copia de todo eso. Al parecer, Fredy era bastante
despistado, y le cabría perfectamente la posibilidad de haber extraviado los mails anteriores. Era
más que razonable entonces pedírselos a Laura, que con toda seguridad los tendría archivados.

Lauri:
Respecto del mail que me mandaste ¿quién podría no estar de acuerdo?
Me encanta la descripción que quedó de la conducta defensiva neurótica, escondiendo
necesidades
y emociones.

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una pausa y acariciando su leal vasija le dijo todavía- ¿Y tú me pides disculpas? ¿Qué importan
algunas monedas
menos si gracias a tí y tu grieta los colores de las flores me alegran el camino? Soy yo quien
debe agradecerte tu defecto.

Ojalá seas capaz, yo creo que lo sos, de entender el sentido de haber elegido este cuento
para regalarte.

Y bien.

La novela está casi terminada.
Nos falta decidir el final.

¿Deberían Roberto y Laura finalmente encontrarse y armar una relación saludable “a ojos

abiertos” como sugiere el título del libro, que tan adecuadamente elegiste?

¿O debería Laura, al enterarse por Fredy de la mentira, despreciarlo, generando una moraleja

sobre lo inconducente del engaño en el amor?

Quizás haya que encontrar otros finales menos clásicos.

O quizás, como en la vida, uno nunca sepa cómo van a terminar las cosas.

Dr. Alfredo Daey

Ahh, hay algo más que debo agradecerte. Farías publicará mi trabajo bajo mis condiciones y sin

ninguna restricción como una forma de compensar su tardanza.

24 enero, 2000

17:07:10

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