Download asurmendi-jesus--el-profetismo.pdf PDF

Titleasurmendi-jesus--el-profetismo.pdf
TagsProphet Bible Knowledge Moses
File Size5.2 MB
Total Pages115
Document Text Contents
Page 1

Jesús Asurmendi

EL
PROFETISMO

Page 2

COLECCIÓN CRISTIANISMO Y SOCIEDAD

1. MARTIN HENGEL: Propiedad y riqueza en el cristianismo primitivo.
2. JOSÉ M.1 DIEZ-ALEGRIA: La cara oculta del cristianismo.
3. A. PEREZ-ESQUIVEL: Lucha no violenta por la paz.
4. BENOIT A. DUMAS: Los milagros de Jesús.
5. JOSÉ GÓMEZ CAFFARENA: La entraña humanista del cristianismo.
6. MARCIANO VIDAL: Etica civil y sociedad democrática.
7. GUMERSINDO LORENZO: Juan Pablo II y las caras de su iglesia.
8. JOSÉ M." MARDONES: Sociedad moderna y cristianismo.
9. GUMERSINDO LORENZO: Una Iglesia democrática (Tomo I).

10. GUMERSINDO LORENZO: Una Iglesia democrática (Tomo II).
11. JAMES L CRENSHAW: Los falsos profetas.
12. GERHARD LOHFINK: La Iglesia que Jesús quería.
13. RAYMOND E. BROWN: Las Iglesias que los apóstoles nos dejaron.
14. RAFAEL AGUIRRE: Del movimiento de Jesús a la Iglesia cristiana.
15. JESÚS ASURMENDI: El profetismo. Desde sus orígenes a la

época moderna.

Page 57

LOS PROFETAS Y LA CAÍDA DE JERUSALEN 61

especialmente sombríos y anunciaban el castigo, ¡^predicación posterior
al_586 es la expresión de una esperanza encendida.

Aun cuando el texto no lo diga expresamente, el cuadro sugiere
que se trata de una visión divina como la del relato de su vocación (1-
3,15) o el de la salida de la Gloria del Templo (8-11). Hasta el versículo
10 se trata de una imagen: se contempla una inmensa cantidad de huesos
secos. El texto insiste machaconamente sobre el hecho de que hay
muchos huesos y de que todos están muy secos. El profeta, portavoz
de quien le ha enviado, anuncia lo que va a suceder: los huesos van a
vivir, y así conocerán que aquel que habla es el Señor. Una serie de
operaciones, que nos hacen sonreir por su simpleza, van a completar a
esos huesos secos hasta que se conviertan en cuerpos con todos los
elementos necesarios. El soplo que entra en ellos, según el versículo
10, es el que les hace vivir: «El espíritu entró en ellos; revivieron y se
incorporaron sobre sus pies; era un enorme, inmenso ejército».

La segunda imagen (v. 12-14) completa a la primera. Es igual de
macabra, pero un poco distinta. Ya no se trata de huesos que se juntan
hasta quedar habitados por el espíritu de vida, sino de la abertura de
las tumbas donde se consideraban depositados los elementos del pueblo.
Pero la imagen también va más lejos, porque, en realidad, se trata de
salir de las tumbas y de establecerse en «vuestro suelo». Hay que señalar
todavía otro elemento «progresivo» en esta segunda imagen: no se trata
de un «soplo» sino de «mi soplo-espíritu».

Sin embargo el meollo del texto se encuentra en el versículo 11,
en la lamentación del pueblo: «Se han secado, nuestros huesos, se ha
desvanecido-nuestra^esperanza, todo ha acabado para nosotros». La
imagen de los huesos _y la de las tumbas está ahí para desmentir el llanto
deljiueblo. Ezequiel, más que los otros profetas, gusta de presentar sus
oráculos como si se tratara de controversias con su auditorio.

Todo esto demuestra hasta qué punto la predicación de los profetas
parte de la _situación del pueblo, de sus problemas, de sus dichos, de
sus esperanzas; el profeta es el hombre de la contradicción, de la con-
tracorriente. En esas imágenes el profeta reconoce que el pueblo está
muerto. Más muerto de lo que él piensa. Pero su visión difiere de la
de sus compatriotas precisamente en que para ellos la esperanza ha
desaparecido mientras que para el portavoz del Dios de Israel «yo pondré
un espíritu en vosotros y viviréis» (v.6) e «infundiré mi espíritu en
vosotros y viviréis...» (v.14).

Israel, en cuanto pueblo, en cuanto comunidad de fe, \a a vivir
de nuevo, va a salir de la tumba y va a establecerse de nuevo sobre la

Page 58

62 EL PROFETISMO

tierra. Hay que subrayar que el vocabulario empleado por el profeta en
la segunda imagen recuerda otra salida, otro viaje hacia la tierra pro-
metida: el Éxodo. Como entonces, Israel está muerto y es el Señor
quien pasa y quien le da la vida, le conduce y le hace vivir sobre su
suelo gracias a su espíritu. Nueva liberación de la muerte-esclavitud,
nueva creación. Israel tiene la vida delante de sí. Entonces conocerá-
reconocerá que el Señor es el verdadero y único Dios. Ezequiel utiliza
con frecuencia esta fórmula: «Y entonces reconoceréis que yo soy el
Señor». En efecto, para el profeta, el Dios de Israel se da a conocer
en la acción, en los hechos. No se trata de conocer verdades de escuela
sino de conocer a Dios en lo que él hace. Como dice el último versículo
del texto: «Lo digo y lo hago».

Ezequiel, el sacerdote-profeta

No podemos imaginarnos con facilidad lo atormentada que fue la
vidajde Ezequiel. Nunca resultó cómodo ser profeta, y menos aún en
las circunstancias dramáticas que le tocó vivir en su época. Por otra
parte, ni su personalidad ni su oficio fueron lo más adecuado para
prepararle al ministerio profético. El sacerdote, especialista del culto y
responsable de la enseñanza sobre lo sagrado y lo profano, lo puro y
lo impuro, no es el hombre de la creatividad y de la apertura. Ahora
bien, como dice maravillosamente el mismo Ezequiel, el profeta es un
centinela (33,1-9). Debe estar incesantemente al acecho de la palabra
de Dios que lee y desvela los acontecimientos, los hechos, la historia,
el comportamiento del pueblo.

No solamente ha tenido que ir siempre en contra de la mentalidad
y de las esperanzas o desesperanzas del pueblo, sino que con frecuencia
se ha visto forzado a vivir, a decir y a hacer cosas difíciles o incluso
repugnantes para su mentalidad de sacerdote (4,9-17). A pesar de todo,
nos encontramos ante un profeta de cuerpo entero, uno de esos que ha
ayudado a su pueblo de forma decisiva en el descubrimiento progresivo
de su Dios.

El pecado y la insignificancia del hombre, hecho de pecado y de
negación, la libertad y la voluntad inquebrantable de Dios por salvar a
Israel, al cual está ligado para siempre, son los ejes principales de su
predicación. Ezequiel ha encontrado dificultades para ser aceptado como
portavoz auténtico de Israel, incluso mucho tiempo después de su muer-
te. Pero si lo hubiéramos perdido nos hubiéramos privado de un testi-
monio extraordinario de la radicalidad del pecado de Israel, del poder
de su esperanza y de la voluntad salvífica del Señor.

Page 114

122 EL PROFETISMO

El profeta Isaías 37
Política y teología 38
Coherencia y honradez 41

El profeta Miqueas 42
Conciencia profesional y profecía 42
Itinerario de un profeta 44

Norte-Sur. Ciudad-Campo. Dios en las diferencias — 45

IV. LOS PROFETAS Y LA CAÍDA DE JERUSALEN . . . . 47
Ilusiones y realidades 47
Desesperación y esperanza 48
El profeta Jeremías 49

Culto y Justicia: ¿Dónde encontrar a Dios? 50
Aún queda por recibir lo mejor 52
Misión y función del profeta 54

El profeta Ezequiel 56
Pasado y presente de Israel 57
El castigo: Dios abandona su Templo " 58
El futuro del pueblo ' 60
Ezequiel, el sacerdote-profeta • 62

V. EL PROFETISMO Y EL EXILIO I 63
Revisar la historia para rehacer los espíritus: el segundo
Isaías ! 63
La liberación de Babilonia 1 64
Polémica contra los ídolos 65
Nuevo Éxodo, nueva Creación .66
Los siervos 67
El segundo Isaías: esperanza, gozo, vida 69

VI. LOS PROFETAS Y EL RETORNO DEL EXILIO . . . . 71
El profeta Ageo 71
El profeta Zacarías 73
El presente y el futuro. A propósito del profeta Joel .. 75
La fe en el futuro 76
Los últimos de la serie 77

VIL LOS PROFETAS Y LOS APOCALIPSIS. DANIEL .. 83
La época del libro 83

Page 115

ÍNDICE 123

Las dos grandes partes del libro. Historias edificantes 84
Las visiones de Daniel 85
Apocalipsis y profetas 86
Determinismo y sentido de la historia 87
Daniel... ¿profeta? 89

PROFETISMO Y NUEVO TESTAMENTO 91
Los profetas y el profeta en la Escritura cristiana 91

Situación de los primeros cristianos 92
La lectura de la Escritura en el mundo judío en la
época de Jesús 93
Dos ejemplos de lectura cristiana de los antiguos
profetas 94
Los textos de los profetas a propósito de la pasión
y muerte de Jesús 94
Los textos de los profetas en los relatos de la in-
fancia de Jesús 96
Conclusión 97

Figuras proféticas en el Nuevo Testamento 97
Juan Bautista 98
Jesús profeta 100

¿Textos proféticos en el Nuevo Testamento? 102
Los profetas cristianos 105

Los profetas y el Espíritu en el Nuevo Testamento 105
Panorama de los profetas cristianos 106
¿Cuál es la función específica de los profetas cris-
tianos? 108

¿HAY HOY ... PROFETAS? 113
Leer a los antiguos profetas 113
La Iglesia, ¿es profeta? 116
¿Hay hoy profetas en la Iglesia? 119

Similer Documents