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TitleFrank Thielman - Teología del Nuevo Testamento
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CONTENIDO
Prefacio
Abreviaturas
INTRODUCCIÓN
1 LA TEOLOGÍA DEL NUEVO TESTAMENTO: LAS PREGUNTAS BÁSICAS
	1. La teología del Nuevo Testamento: Las preguntas básicas
PRIMERA PARTE: LOS EVANGELIOS Y HECHOS
	2. La persistencia e importancia de un evangelio cuádruple
	3. Marcos: La muerte del Hijo de Dios como buenas noticias
	4. Mateo: nuevo vino en odres viejos
	5. Lucas-Hechos: El lugar de los creyentes en el progresode la historia de la salvación
	6. Juan: fe en jesús como el medio a la vida eterna
	7. Cuatro testigos diversos del único evangelio de jesucristo
SEGUNDA PARTE: LAS CARTAS PAULINAS
	8. La coherencia y centro de la teología de Pablo
	9. Primera a los Tesalonicenses: cómo mantener la fe, el amor yla esperanza en medio del sufrimiento
	10. Segunda a los Tesalonicenses: perseverancia a pesar de lapersecución y falsas enseñanzas
	11. Gálatas: la gracia de Dios yla verdad del evangelio
	12. Primera a los Corintios: un ruego por paz, santidad y fidelidad
	13. Filipenses: la importancia del progreso del evangelio
	14. Segunda a los Corintios: El poder se perfecciona en la debilidad
	15. Romanos: el evangelio de la justicia de Dios
	16. Colosenses: Cristo preeminente en el cosmos y la historia
	17. Filemón: La reconciliación en la práctica
	18. Efesios: La unidad de la iglesia y el cosmos en Cristo
	19. Primera a Timoteo: La iglesia como columna y cimiento de la verdad
	20. Tito: Cómo conocer a Dios, hacer el bien y hacer atractiva la salvación
	21. Segunda a Timoteo: Fidelidad al evangelio
	22. Los énfasis comunes y las convicciones centrales de las cartas de Pablo
TERCERA PARTE: LAS CARTAS NO PAULINAS Y EL APOCALIPSIS DE JUAN
	23. Cómo hallar unidad en las cartas no paulinas y Apocalipsis
	24. Santiago: la sabiduría de la vida indivisa
	25. Judas: cómo contender por la fe contra una perversión de la grada de Dios
	26. Segunda de Pedro: ética y escatología
	27. Primera de Juan: la verdad en cuanto a Jesús, su muerte ysu mandamiento de amar
	28. Segunda de Juan: Hay que evadir a los que abandonan la fe y el amor
	29. Tercera de Juan: Cómo trabajar juntos con la verdad
	30. Primera de Pedro: Sobre cómo sufrir como creyente
	31. Hebreos: Jesús como perfeccionador de la fe y líder de los fieles
	32. Apocalipsis: Significado en medio de la opresión
	33. El choque de las cosmovisiones de Hebreos a Apocalipsis
CONCLUSIÓN
	34. La unidad teológica del Nuevo Testamento
Obras citadas
Índice de Escrituras y libros apócrifos
Índice de otras literaturas antiguas
Índice temático
Índice de autores modernos
                        
Document Text Contents
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se deberían confiar las armas a hombres sacados de esta capilla inmunda? ¿Podrán hombres degradados por su
propio desenfreno y la de otros luchar hasta la muerte por la castidad de las esposas e hijos de ustedes?
(39.15.13–14).

La persecución en gran escala de los cristianos que estalló en Roma bajo Nerón en el 64 d.C. —tal vez sólo
pocos meses después de que Pablo le escribió a Tito— debe haber hallado algún fundamento legal en la persecu-
ción previa de las seguidoras principalmente mujeres de Baco.17 Sabemos, en cualquier caso, que Nerón pudo
echarle la culpa del gran incendio de Roma a «una clase de hombres, envilecidos por sus vicios, que la chusma
llama cristianos», y declararlos convictos «no tanto del cargo de incendiarios sino más bien de aborrecimiento de
la raza humana» (Tácito, Ann. 15.44).

Como ya hemos visto en la carta de Pablo a Filemón, el apóstol sabía que los trastornos sociales eran inevita-
bles en donde el evangelio era predicado fielmente y se lo creía. El apóstol que proclamó la desintegración de la
barrera entre judíos y gentiles difícilmente podía insistir en que se preserven intactas las opresivas barreras socia-
les entre amos y esclavos. Pero Pablo tenía que navegar entre la Estila de no honrar las implicaciones sociales del
evangelio y la Caribdis de crear tal trastorno social que el mensaje de la obra salvadora de Dios en Cristo Jesús
no hallara oídos.

[p 477] Tanto en 1 Timoteo como en Tito la preocupación de Pablo es con este segundo problema. Si las mu-
jeres y esclavos se insubordinan, el mensaje de la obra salvadora de Dios en Cristo Jesús se perderá para los de
fuera de la iglesia que no podrán ver más allá de la amenaza que el cristianismo presenta a sus posiciones de po-
der y privilegio. Pablo cree que los cristianos deben mirar más allá de sus propias posiciones sociales, a menudo
subordinadas, a la necesidad superior de todos por el evangelio.

¿De donde obtiene Pablo la noción de que la reputación de Dios a los ojos de los que no son creyentes debe
ser una preocupación del pueblo de Dios? Las raíces de esta convicción probablemente están en las Escrituras de
Pablo. En Éxodo 19:3–6 Dios entró en un pacto con su pueblo basado en su rescate por gracia de ellos de la es-
clavitud de Egipto (19:4). Si Israel obedecía el pacto de Dios con ellos, dijo, ellos serían su «propiedad exclusi-
va» y serían para él «un reino de sacerdotes y una nación santa» (19:5–6).18 La ley mosaica, es decir, el pacto que
su pueblo debía obedecer, separaría al pueblo de Dios de otros pueblos y mostraría a los otros pueblos de la tierra
el carácter de él.19 Ellos debían ser santos, como Levítico frecuentemente dice, porque Dios mismo es santo (Lv
11:44–45; 11:44; 20:7, 26; 21:8).

Cómo revelaban las Escrituras de Pablo, sin embargo, Israel no permaneció santo, y debido a su pecado, Dios
usó primero a los asirios y después a los babilonios para enviar a su pueblo al exilio. En el exilio, el nombre de
Dios fue profanado cuando los que habían conquistado a Israel y Judá dieron por sentado que el Dios de ellos
mismo era débil, como su pueblo (Ez 36:20–36; cf. Is 52:5). Esta mala conducta del pueblo de Dios les alejó de
su vocación de mostrar el carácter de Dios al resto del mundo y más bien resultó en una compresión errada de
Dios.

En 2:1–14 Pablo parece hacer eco de estas preocupaciones bíblicas en cuanto a la vocación del pueblo de
Dios. Aquí él basa su enseñanza ética a varios grupos sociales en la obra redentora de la gracia de Dios en Jesu-
cristo. El patrón teológico que siguen refleja el patrón de Éxodo, en donde el pacto de Dios con su pueblo se basa
en su rescate de gracia de su pueblo de Egipto. El propósito de la obra redentora de Cristo a favor de su pueblo

                                                                 
17 Ver Hugh Last, «The Study of the ‘Persecutions’», JRS 27 (1937): 80–92; W. H. C. Frend, Martyrdom and Persecution in the Early
Church: A Study of a Confiict from the Maccabees to Donatus (Baker, Grand Rapids, 1981), 109–11; y Robert L. Wilken, The
Christiam as the Romans Saw Them (Yale Univ. Press, New Haven, Conn., 1984), 17.
18 En la LXX, ver, además, Éx 23:22.
19 Cf., por ej., J. Philip Hyatt, Exodus (NCB; Marshall, Morgan & Scott, Londres, 1971), 200, y John I. Durham, Exodus (WBC 3;
Word, Waco, Tex. 1987), 262–63.

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también es idéntica a los propósitos de Dios de rescatar a Israel: «purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a
hacer el bien» (2:14).20

De una manera que es reminiscencia de 1 Corintios 10:1–13, el ejemplo negativo del antiguo Israel está detrás
del consejo ético de Pablo en Tito 2:1–10. Los cristianos de Creta han fallado en su vocación de ser un reino de
sacerdotes que le muestra al mundo el carácter de Dios, con el resultado de que el nombre de Dios es blasfemado.
Pablo, sin embargo, quiere que ellos sean fieles a su vocación. Por sus buenas obras ellos asegurarán que los que
no son creyentes no hablarán mal de «la palabra de Dios» [p 478] (2:5, 8) y que la enseñanza de la iglesia en
cuanto al Dios que salva del pecado a las personas será atractiva (2:10).

Conocimiento, Pureza y testimonio en tito

La preocupación primaria de Pablo en Tito, por consiguiente, es prevenir que los falsos maestros de Creta con-
venzan a los cristianos de allí de su comprensión perversa de Dios. Tal cuadro corrupto de Dios ya ha afectado a
sus conciencias, los ha confundido en cuanto a la definición de pureza, los ha llevado a una controversia innece-
saria dentro de las iglesias, y los ha estimulado a trastornar la tranquilidad doméstica de las familias cristianas.

Para los que están fuera, trabajar hacia atrás desde las observaciones de la conducta cristiana a su compren-
sión del Dios cristiano, esta situación equivale a desastre. Ellos verán los efectos trastornadores socialmente de
esta comprensión perversa de Dios y serán incapaces de avanzar más allá de ella al mensaje que la iglesia debe
proclamar: que por la dádiva de la gracia de la obra redentora de Cristo, Dios ha redimido y está purificando a un
pueblo para sí mismo que heredará vida eterna. Por su mandato epistolar a Tito, Pablo le ha recordado a su cola-
borador la conexión estrecha entre la teología, la ética y el testimonio de la iglesia, y le ha instruido que nombre
líderes en las iglesias de Creta que entienden también esta conexión.



                                                                 
20 Cf. Towner, The Goal of Our Instruction, 130.

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Swete, Henry Barclay, 68, 75, 692, 706, 709, 775, 796,

Széles, Maria Eszenyei, 387

Tannehill, Robert C., 82–83, 128–29, 133, 141, 143, 145–
46, 150–51

Taylor, Vincent, 68, 75, 212

Theissen, Gerd, 308, 317, 321, 330

Thielman, Frank, 98, 145, 147, 188,190, 207, 273, 296,
301–2, 324, 334, 341, 361, 372–73, 382, 392–93, 395, 401,
403, 405, 407–9, 432, 439, 443, 497, 502, 551, 619, 777,
790

Thiselton, Anthony C., 318, 320, 760

Thompson, J. A., 116, 715

Thompson, J. M., 169

Thompson, Leonard L., 681, 686

Thompson, William, 121

Toland, John, 22

Towner, Philip H., 412–13, 457–58, 461–63, 465, 469, 472,
474, 477, 482–85, 493

Trench, Richard, 604

Trobisch, David, 535

Troeltsch, Ernst, 539–40, 543, 545

Tuckett, Christopher, 60, 86

Turner, Max, 394, 403

Tyson, Joseph Bo, 205

Valantasis, Richard, 54

van Houwelingen, H. R., 567, 579, 584, 633, 639, 641

Vanhoye, Alben, 651, 656, 662, 664, 666, 668

Vermes, Geza, 393

Verner, David C., 466

Vielhauer, Philipp, 127–28, 222

Vögtle, Anton, 569, 571

Vouga, Francois, 234, 536

Walasky, Paul, 125, 128

Walker, P. W. L., 324, 789

Wallace, Daniel B., 70, 75, 79, 171, 179, 424, 679

Wallace-Hadrill, Andrew, 424, 448

Wanamaker, Charles, 274, 284

Watson, Francis, 63, 87–89, 257, 302, 443

Watts, Rikki E., 66, 72–73, 387

Weaver, P. R. C., 341

Weber, Max, 545

Wedderburn, A. J. M., 379–81, 412, 417

Weeden, Theodore J., 65, 83, 86

Weima, Jeffrey A. D., 266, 268, 273

Weiss, Bernard, 89, 327, 337, 618

Weiss, Hans-Friedrich, 653, 659, 663, 672–73, 676

Weiss, Johannes, 85, 310

Wellhausen, Julius, 196

Wenham, David, 283, 301, 433, 797

Westcott, Brooke Foss, 653, 656, 659, 667

Westerholm, Stephen, 258, 293, 302–4, 384, 401, 788

White, John L., 266, 343–44, 352–53, 433, 516

Whiteley, D. E. H., 258

Whitton, J., 272

Wiefel, Wolfgang, 380

Wilckens, Ulrich, 401–2, 778

Wilken, Robert l., 52, 476, 635, 738, 742–43

Wilson, Walter, 416–17, 422, 425

Windisch, Hans, 361–62, 370, 595, 608, 625, 630

Winger, Michael, 393

Winter, Bruce W., 268–70, 288, 308, 313, 320, 326, 328,
330, 338, 355, 359, 362, 413, 458, 465, 508, 699, 747

Witherington, Ben III, 102, 128, 207, 262, 274, 344, 503,
508, 780

Wolter, Michael, 459

Wrede, William, 24–36, 65, 85–86, 244, 256, 514–16

Wright, N. T., 60, 266, 293, 296–97, 336–37, 351, 383, 387,
390, 401, 403, 412, 512, 660, 784, 790, 796, 801

Wright, R. B., 66

Yinger, Kent L., 515, 525

Young, Edward J., 78

Young, Frances, 457

Young, Norman H., 351

Zachariä, G. T., 23

Zanker, Paul, 750

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Ziesler, J. A., 293, 520–21 Zimmerli, Walrher, 330

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