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TitleLa Tabla de Esmeralda (Hortulano,Fulcanelli) - Hermes Trismegistos
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HERMES TRISMEGISTO

Es el padre de todas las obras maravillosas a lo
largo y ancho del mundo.

El poder del mismo es perfecto.

Si fuese arrojado a la Tierra separaría al elemento

Tierra del elemento Fuego, lo sutil de lo grosero.

Con gran sagacidad asciende suavemente desde la
Tierra al Cielo.

Desciende de nuevo a la Tierra y reúne en sí la
fuerza de las cosas superiores y de las cosas
inferiores.

Así poseerás la gloria del brillo de todo el universo
y toda oscuridad huirá lejos de ti.

Esta cosa es la recia fortitud de toda fortaleza, ya
que vence a toda cosa muy sutil y penetra en toda
sustancia sólida.

Es así como fue creado este mundo.

Por consiguiente, se alcanzarán adapataciones
maravillosas de las cuales ésta es la clase.

Por esta razón me llaman Hermes Trismegisto.
porque poseo tres partes de la sabiduría del mundo
entero.

Lo que tenía que decir sobre la operación del Sol
está consumado.

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~....."-~:"
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,'''.

Tabula Smaragdina Hermetis

Esse refert Hermes supera inferioribus e:equa,
Si quis mirandum perficere optet opus,

Errantes celso cernuntur in axe Planete:e,

His est par est fructu Terra metallifero.
Sol Pater est lapidis, Mater vaga Cynthia.

Ventus ventre tulit natum, terra cibavit eum.

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~s dicho por Hermes que lo superior ha de ser
Igualado a lo inferior,

si quieres hacer una obra maravillosa

Errantes en lo alto son movidos en el eje los
planetas

Por su fruto metalífero, la tierra es semejante.
El Sol es el padre de la piedra, la errante Cintia
madre.

El Viento la halle vado en su vientre. La Tierra la
ha nutrido.

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r,...,.:• Ii
~l

Esta Tabla de Esmeralda en lenguaje simbólico

está publicada como lámina 95 del compendio de
alquimia publicado bajo el título de Viridarium
Chymicum (El Jardín Químico) 31.

Según Bernard Husson, está sacada del Prodomus
Rhodostauroticus , libro de tradición rosacruz32 publi-

cado por primera vez en Heidelberg en 1620. La com-
posición del interior del círculo procede a su vez de El
vellocino de Oro33, de fecha anterior.

Los tres escudos ligados por cadenas son la Sal

representada por una estrella, el Azufre representado
por un león y el Mercurio representado por un águila
bicéfala. A la izquierda de la estrella salina se encuentra
la tierra ya la derecha el cielo. Entre los tres encierran
una esfera crucífera en cuyo interior hay una tau

invertida cuyo giro a la derecha, al decir de Bernard
H.usson, daría el signo espagírico del vitriolo.

31.- Viridarium Chymicum.Muñoz Moyaeditores. Sevilla, 1986.
32.- En griego rodos sigifica rosa, y stauros cruz.
33.- Véase Salomon Trismosin, «La Toison d'Or ou La Fleurdes

trésors» ,pág. 12. Existe versión moderna en Ed. Retz, París, 1975.

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FULCANELLI

sorprender a numerosos sabios a los que siempre se les neg<Í
una explicación creíble.

Sube de la tierra y baja del cielo, y recibe lafuerza de
las cosas superiores y de las cosas inferiores.

Quienquiera que se haya inclinado sobre los escritos
alquímicos comprenderá que el pasaje describe la ascensión
del águila de la que nosotros mismos hemos hablado varias

veces. Ahora bien, el águila figura en el escudo de los

Estados Unidos y, desde la caída de los imperios de Europa.
es incluso la única potencia que todavía la lleva.
Exotericamente, en la sucesión de logros ostentosos desti-
nados a fijar en el alma de los pueblos estrechas alegorías ,1
guisa de símbolos, la construcción de la lanzadera espacial
y sus idas y venidas públicas responderían a las exigencias
de su ilusorio programa. De manera más secreta vemos aqUl
y allá intentos por aliar la tecnología más material a opera-
ciones mágicas confundidas con el cielo espiritual. Ya no se
contentan con dirigir la opinión mediante la prensa o la
televisión, tratan de penetrar los cerebros mediante ondas
para ordenar los pensamientos más íntimos como si cada ser
humano no fuera sino una acotación de limaduras de hieno
entre los polos del imán.

Así tendrás la gloria del mundo y toda oscuridad se
alejará de ti.

No despreciemos nunca a estos maestros ocultos de la

alquimia fáustica. A imitación de los sabios trabajan en este

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LA TABLA DE ESMERALDA

mundo pero no por él ni siquiera con él. Si buscaran la gloria
en el sentido ordinario del término, no se cubrirían con un

velo de secreto casi totalmente opaco, poco propicio a
exaltar las vanidades. La gloria, entre los antiguos, no es
sino una energía de luz, a la que los magos persas llamaban
el xvarnah, la misma que manifestó Cristo durante su

transfiguración. ¿Cómo aspirar al nimbo de esta gloria ~,la
vez que se rechaza seguir los caminos de la revelaclOn

divina y realizar sobre sí las purificaciones más el~menta~
les? ¿Qué es pues esta gloria mundi si no se la entle~d~ ~I
en el sentido exotérico ordinario ni en su verdadero SlglllfI-

cado espiritual? Acabamos de ver que intentan agrupar y
ordenar los cerebros para hacer de ellos alojamientos indi-
viduales de un alma única, de una especie de Jtav-avtporwo
artificial. El Padre Teilhard de Chardin había anunciado

com9 última perspectiva de la evolución l~ formación de lo
10que él llamaba unanoosfera. Pero ademas de ~u~ elrta~-
avtportOO cuyo profeta pretendía ser no .advellla s.moal fm
de los tiempos, como un calderón musical del fm de los
tiempos, su surgimiento en nada reduCÍa la libertad perso-
nal. En su espíritu se trataba de una fusión de amor e
inteligencia análoga ala que los teólogos más fiables han
descrito como relaciones trinitarias de Dios. No nos corres-

ponde juzgar lo bien fundado de las afirmaciones ?~los
teólogos: las revelaciones de las que nos hemos beneficiado

y sin las cuales nuestra labor alquímica hubiera s~do vana,
no concernían sino a la perfección de la maten a y a la
purificación de nuestra propia naturaleza. El optimismo del

padre Teilhard de Chardin, la imagen line~l y suave que. se
haCÍa de la evolución no nos han convencido nunca y, SIla

noosfera a la que llamaba con toda su esperanza visionaria

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FULCANELLI

ha de realizarse un día, dudamos que sea antes de la
formación de los nuevos cielos y la nueva tierra anunciados
por San Juan.

Pero una noosfera impuesta para explotar su potencia
mágica o decuplicar la intuición intelectual de algunos
falsos demiurgos está emparentada con la violación de los

ángeles que le costó a Sodoma desaparecer bajo el fuego y
el azufre. Pues es efectivamente al ángel embrionario que
hay en el hombre a quien quieren desviar de su vocación

última, a menos que no tengan la jactancia de llegar a ser los
únicos hombres verdaderos enviando a los demás a un

callejón sin salida, simples células de una máquina pensante
esclavizada. Más grave todavía; si nos aproximamos al
brillante y locuaz satélite artificial previsto para la entrada
en un falacioso tercer milenio, las divagaciones alentadas en
torno al eclipse del 11 de agosto de 1999, parecería que se
hubieran fijado una fecha para triunfar, lo que les obliga a
intensificar su presión sobre las masas. ¡Pura locura hozar
así! Un aprendiz se da cuenta desde sus primeros errores y
desde sus primeras decepciones que alejarse de las vías de
la naturaleza retrasa la obra cuando no obliga a volver a
empezado todo desde el principio. Pero el orgullosos ni ve
ni oye y por más que la materia le huya permanentemente en
su crisol, él continúa hasta que todo se rompe irremediable-
mente entre sus manos y, de vuelta, le rompe a él.

No iremos más adelante en el comentario de la Tabla

esmeraldina. Pues ellos mismos, hagan lo que hagan, no
alcanzarán nunca ni siquiera la ilusión de la verdadera

fuerza,fuerte de toda fuerza que vencerá toda cosa sutil y
penetrará toda cosa sólida a la que el Cosmopolita llama,

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:',

LA TABLA DE ESMERALDA

muy acertadamente, la Sal de la tierra45• La quintaesencia,
en sus aspectos otros que minerales, mora más allá de la
espada del kherub. iFinis gloriae mundi! En el cuadro de
Valdés Leal, las nubes cubren la última luz y sólo se abren

por arriba, desvelando la púrpura que reviste la mano divina
y sin embargo natural.

Recibiendo esta revelación, el alquimista sincero llega-
rá sin duda alguna a su fin, y la verdadera Gloria del Mundo
reposará sobre él. Sin embargo, la obra posible al hombre,
incluso en su plenitud, no manifiesta sino la esperanza de las
cosas por venir; como los Magos en el pesebre o Salomón
construyendo el Templo tendrá que depositar su verdadero
tesoro en el altar invisible de Aquél ante quien toda carne
gime de terror en sus extravíos o ignorancia primera, de
amorosa Alegría cuando habiendo cumplido su parte de la
obra y sin poder determinar de antemano ni el tiempo ni la
hora, dontemple no ya la apertura de la materia, sino la de los
Cielos y la claridad de Su Gloria. iY qué necio sería quien
prefiriese la gloria vana de este mundo al Don divino más
luminoso aún que el carbunclo de los sabios!

45. Sethon. Las obras del Cosmopolita, traducción por Antoine Du Val,
Paris, 1969 (Nota de Fulcanelli).

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