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Page 1

TONYCLIFF

LEN IN
LA CONSTRUCCIÓN

DEL PARTIDO
1893-1914'

1

Traducción de Alba Dedeu

Page 2

Co yright © Bookmarks Publications
First publis ed in July 2010 by Bookrnarks Publications

Edición propiedad e Ediciones de Intervención Cultural/El Viejo Topo

Diseño cubierta: Manel Ros

Diseño: Miguel R. Cabot

ISBN: 978-84-15216-94-0
éposito Legal: B-39.628-2011

Imprime: Novagrflfik

Impreso en España

Índice

Nora sobre la traducción 9

Prólogo: Recuperar a Lenin para el siglo XXI

Andy Durgan y joel Sam !!

Capítulo l. Lenin se convierte en un marxista 23

Capítulo 2. Del círculo de estudio marxista a la lucha obrera 63

Capítulo 3. Avanzar hacia la construcción del partido 91

Capítulo 4. "¿Qué hacer?" 103

Capítulo 5. El Congreso de 1903: el nacimiento del bolchevismo 123
Capítulo 6. La lucha contra los liberales 165

Capítulo 7. La Revolución de 1905 177

Capítulo 8. "Abrid las puertas del partido'' 199

Capítulo 9. Lenin y la insurrección armada 215

Capítulo 1 O. La lucha por un gobierno provisional revolucionario 229

Capítulo 11. Lá rebelión de los múzhiks 241

Capítulo 12. El gran ensayo general

Capítulo 13. La victoria de una oscura reacción

Capítulo 14. Estrategia y táctica (Lenin apren!ie de Clausewitz)
Capítulo 15. Semiunidad con los mencheviques

Capítulo 16. Lenin expulsa a los ultraizquierdistas

Capítulo 17. La ruptura final con el menchevismo

Capítulo 18. La ola revolucionaria crece

265

273

293

315

325

339

363

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por todo� los síntomas), y se quedarán con apuntes "muy erudi­
tos", pl�es, diseños, esquemas, magníficas fórmulas, pero sin or­
ganizació , sin un trabajo vivo. Acudan a la juventud.12

Entonces enin explica con detalle los pasos prácticos necesarios:

222

Formen n seguida destacamentos de combate en todas partes,
entre los estudianteS.)! especialmente entre los obreros, etc., etc.
Que se o�·ganicen de i�mediato destacamentos de tres, diez, 30
y más hobbres. Que se armen en seguida ellos mismos, con lo
que teng1 n a su disposición, sea un revólver, un cuchillo, un
trapo im regnado en queroseno para provocar incendios, etc.
Que esto , destacamentos elijan enseguida a sus jefes y se pongan
en contac o, según sus posibilidades, con el Comité de combate
anexo al omité de Petersburgo. No exijan ninguna formali­
dad; y ¡p r amor de Cristo! dejen de lado los esquemas y envíen
al diablo esas discusiones sobre "funciones, derechos y privile­
gios" [ . . . . No rehúsen entrar en contacto con ningún grupo,
aunque s a de tres hombres, pongan como única condición que
sean de fi,ar en lo que hace al espionaje policial y que estén dis­
puestos a!: luchar contra el ejército zarista. Que los grupos que
lo deseeJ entren en el POSDR, o que se declaren afectos al
POSDR;leso sería magnífico. Pero pienso que sería totalmente
erróneo tgtr esto.
El papel , e Comité de combate anexo al Comité de Petersburgo
debe con istir en ayudar a esos destacamentos del ejército revolu­
cionario, en servir de "buró" para el enlace, etc. Todo destaca­
mento a eptará gustoso sus servicios, pero si en esta empresa
ustedes e mienzan con esquemas y con discursos acerca de los
"derechoi" del Comité de combate, echarán a perder todo el
asunto, s¿ lo aseguro, lo echarán a perder sin remedio. .
Hay que 1ealizar una amplia propaganda. Que cinco o diez hom-·
bres reco ran en una semana cientos de círculos de obreros y es­
tudiantes que se metan en rodas partes, y que por todas partes·,
propong un plan claro, escueto, concreto y sencillo: formen in­
mediar ente un destacamento, ármenlo con lo que puedan, tra­
bajen con todas las fuerzas, nosotros les ayudaremos lo mejor que.
podamos pero no nos esperen, actúen ustedes mismos.
Lo princi al en esta empresa es la iniciativa de la gran cantidad

de pequeños grupos. Ellos lo harán todo. Sin ellos, todo su Co­
mité de combate se queda en nada. Estoy dispuesto a medir la
productividad de los esfuerzos del Comité por el número de des­
tacamentos de esta naturaleza con los que esté en contacto. Si al
cabo de uno o dos meses no hay un mínimo de 200 o 300 desta­
camentos dependientes del Comité de combate en Petersburgo
será un comité muerto, y habrá que enterrarlo. En la actual si­
tuación de efervescencia, no reclutar a centenares de destacamen­
tos significa permanecer al margen de la vida.
Los propagandistas deben proporcionar a cada uno de los desta­
camentos breves y muy sencillas fórmulas para la fabricación de
bombas, deben explicarles de la manera más elemental todos los
tipos de trabajo a realizar y después dejar que ellos mismos des­
plieguen su actividad. Los destacamentos deben comenzar en seifJ.i­
da la instrucción militar, iniciando las operaciones de inmedi�.to.
Algunos destacamentos; ya mismo, pueden dar muerte a un c�n­
fldente de la policía, o provocar la voladura de una comisada, otros
d asalto a un banco para confiscar medios con destino a la insu­
rrección, otros realizar entrenamientos o preparar plaflos de las
distintas localidades, etc. Pero, obligatoriamente, hay que cp- . .
menzar en seguida a aprender en la práctica: no teman estos ata­
ques de prueba. Pueden, naturalmente, degenerar en extremos,
pero esa es una desgracia del mañana: hoy la desgracia está en
nUestra inercia, nuestro doctrinarismo, en la inmovilidad propia
del intelectualismo, en el temor senil ·a toda iniciativa. Que cada
destacamento haga su aprendizaje aunque no sea más que zurrando
a los policías; decenas de nuestras bajas serán recompensadas con
creces, porque darán centenares de combatientes expertos que ma­
ñana conducirán tras de sí a cientos de miles. 13

Mientras que el punto de vista general de Lenin respecto a la insu­
rrección armada era consistente y concreto en extremo, sus consejos
técnicos eran deficientes e inadecuados para las necesidades del mo­
mento. Teniendo en cuenta las medidas que tomaron él y Leonid Kra-

. sin -el jefe bolchevique de los "grupos de combate", cuya tarea era · obtener y producir armas y prepararse para la insurrección reJ-, se
· ·diría que ambos asumieron.que la lucha en la calle tomaría la f01:ma de
.·-cargas masivas y escaramuzas a corta distancia, de manera que pusieron . todo el énfasis en las granadas de mano y en los revólveres. Cuando la

223

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insurrección tuvo lugar, en Moscú, aquel diciembre de 1905, estas
armas de lucha a e na distancia se mostraron claramente insuficientes
para hacer frente a1 los rifles de largo alcance y a la artillería del ejército
zarista, como Lenih admitiría después sin titubeos.

En la insurrec ión de octubre de 1 917, Lenin se equivocó también
en su enfoque tác ico de la situación (cuando, por ejemplo, aconsejó
empezar la insurr cción en Moscú en vez de hacerlo en Petrogrado).
Mortunadamente Trotski, que fue quien realmente organizó la insu­
rrección de octub e, dio las contraórdenes necesarias para anular esos
errores. En 1905, asin estuvo de acuerdo con el punto de vista téc­
nico de Lenin. De de lo alto de una montaña, los comandantes pueden
ver todo el campo de batalla con claridad, pero también pueden equi­
vocarse al interpre ·ar qué es lo que está pasando o va a pasar realmente 1 ahí abajo, donde l�chan los combatientes.

'

u�-+ol<ydoboú,....,_ .
. . En febrero de 190j5, Lenin ya afirmaba que los hderes revolucwnanos

no solo deberían sbr capaces de decidir el momento de la insurrección,
sino que debían hhcerlo.

224

Sí es muy pJible fijar de antemano una insurrección, siempre
que realment� se haya preparado y que la insurrección popular
sea realizable bn virtud de las transformaciOnes ya producidas en
las relaciones sociales. [ . . . ] ¿Se puede programar de antemano
el movimien obrero? No, no se puede, sencillamente porque
este movimie to es la resultante de la combinación de mil actos
diversos, pro ocados por la transformación de las relaciones so­
ciales. Pero sí se puede fijar de antemano la fecha de una huelga,
a pesar de qu toda huelga es el resultado de una transformación
operada en l relaciones sociales. ¿Cuándo puede fijarse de an­
temano el dí de una huelga? Cuando la organización o el cír­
culo que la cbnvocan tienen influencia sobre las masas obreras
involucradas � saben determinar correctamente el momento en
que crecen el:descontento y la irritación existentes en el seno de ·
estas masas. 11

Si una huelg necesita un liderazgo decidido, que planee y pro'

grame las acciones, tal necesidad es aún mayor en el caso de una insu­rrección armada. Solo un partido revolucionario realmente entregado es capaz de liderar una insurrección genuina de las masas, porque éstas saben distinguir claramente entre un liderazgo vacilante y uno deci­dido.
La cuestión de programar la insurrección, que ya era acucian re en febrero de 1 905, sería un punto clave en 1 917. Durante septiembre y octubre, Lenin imploraba, reprendía y suplicaba a los líderes bolfhe­viques para �ue decidieran la fecha de la insurrección. «El éxito, ttnto dda revolucrón en Rusia como de la revolución mundial, depende de

dos o tres días de lucha», decía. 15 .

La extraordinaria imaginación creativa de Lenin
Las_ conclusiones de Lenin sobre la naturaleza de la insurrección se ba­
saban en la limitada experiencia del levantamiento de Moscú en di­ciembre de 1905. Este episodio involucró a muy pocos trabajadores y tuvo una duración muy breve. Uno de los líderes de aquel momento escribe en sus memorias: «El número de combatientes armados era más
o menos de varios centenares. La mayoría solo ten�an revólveres pOCO ·
fiables, pero algunos tenían máuseres y rifles Winchester, armas lo bas­
tante poderosas para la lucha en las calles». Otro líder importante hacía

. , la siguiente valoración:

Cu�ntos combatientes había en Moscú, me preguntarás. Ha­
ciendo una estimación muy aproximada, y según la información
que estaba a mi alcance, había unos 700-800 miembros de escua-

, drones de combate armados con revólveres. En el distrito del fe­
rrocarril no había más de 100, en Presnia, Jamóvniki y Butirki,
incluyendo los que habíamos heredado, pero sin contar la escua­
dra Schmidt, el número era de 180 o 200: los datos incluyen los
"bulldogs" y revólveres que se tomaron de la policía y los fusiles
de doble catión recibidos de la población. 16 ·

· Otro participante importante en la insurrección estimaba el nú­
mero de combatientes en 2.000.17

Y si contamos todos aquellos que estaban al servicio del movi-

225

!
'
!

Page 220

�'��,, G, M, @, J "" '"' '"' '"
Kuskova, Y. D., 59, 83
Lalayants, l. J., 24, 27, 41
Lassalle, F., 306
Lcngnik, E V., 125, 136
Liberales, actitud respecto a la uerra rusojaponesa, 165-166; y la campaña de los ban­

quetes del Zemstvo, 167 accitud respecto al problema agrario y el campesinado,
170-172; apoyo inicial , la revolución de 1905, 172; apoyo a las huelgaS obreras
contra el zar, 172-173; mbio de rumbo comra las obreros y la revolución, 173;
del republicanismo a la onarqufa constitucional, 174; sobre la "irracionalidad"
de las masas en la revol ción, 268

Liga de Lucha de San Petersbu, go, 76
Lockhan; Bruce R. H., sobre l� personalidad de Lenin, 1 1 8

. Lunacharski, A. V., sobre la det.erminación de Lenin, 100-1 O 1; comparaciÓn de la per-
sonalidad de Lenin y la de Trotski, 1 18; sobre la insignificancia de las diferencias
entre bolcheviques y me1 cheviques (1903), 143; se une a los bolcheviques, 156;
en la escuela de Capri, 2 4; y la participación en las elecciones de la Duma, 325;
y la "creación de un dio ", 334; de la inestabilidad ideológica de los menchevi­
ques, 339

Luxemburg, R., sobre la décad de 1880, 40; y la adminiscración del partido, 128-129;
y los bolcheviques, 150, 156; y el soviet, 195

Malrnrov, A. A., 365
Maklakov, N. A., 379, 382, 38f
Malinovslci, R., 281, 356, 3621 370, 371
Mártov, L., sobre la alienación de los trabajadores de los círculos de estudio con respecto

al proletariado, 66; con 1A. Kremer escribe Ob Agitatsii, 68-70; papel principal
en el giro hacia la agitad n en las fábricas, 72; funda con Lenin la Liga de Lucha
de San Petersburgo, 76 79; se une a Lenin contra el "economismo", 87-88; e
Iskra, 94-100, 123-125 136; y la "normativización", 1 17; en el segundo Con­
greso, 129-130; y la die dura del proletariado, 131-132; y las reglas del partido
sobre los miembros, 13 , 134-136; y los liberales, 138; Trotski sobre su perso­
nalidad, 150, 317; sobr el movimiento de Gapón, 182-183; y las preparaciones
para la insurrección ar ada, 227; nerviosismo durante la Revolución de 1905,
316-317; sobre la barre rota de los bolcheviques a causa de su falta de intelec­
tuales, 337; y los liquid dores, 342-343, 346-347; sobre las "exs", 351; sobre la
debilidad organizativa de los mencheviques, 41 O

Mardnov, A. S., y el programa\ del POSDR, 130, 132; la naturaleza de la rev�lución,
167; actitud hacia los li�erales, 168; sobre la "locura" de los menchevtques en
1905, 316

Marx, K., y la censura zarista, 35-36; los naródniks adaptan sus enseñanzas, 35-38;
sobre la relación entre la luchas seccionales-económicas y las generales-políticas,
1 05; indiferencia a la exi tencia del partido, 163; sobre la revolución permanente,

442

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1 1 1
1
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236; sobre la nacionalización de la tierra, 258; sobre la unión de teorfa y práctica,
294; comparado con Lenin, 294; sobre �� extremismo verbal en tiempos de re­
acción, 327

"Marxismo legal", 56
Mencheviques y menchevismo, nacimiento, 136; diferencias originales con el bolche­

vismo, 150; y el centrismo, 151-152; de los miembros del partido, 157-159,
21 O, 401, 406; y los liberales, 168; edad de sus líderes en comparación coni1 os
bolcheviques, 211 ; sobre la naturaleza burguesa de la revolución, 229; sobr el
campesinado, 255; y las elecciones a la Duma, 288-289; unidad con los bolche­
viques, 288-289, 317; y la influencia de Trotski (1905), 315-316; y los liquida­
dores, 340-347; finanzas, 347-351; y los sindicatos, 377-378

Moscú, insurrección de, 225-227
Naródnaya Volia, 27, 28, 36, 39, 40, 42, 46, 49
Naródniks, y Herzen, 31-32; _papel del campesinado, 31-32; y Chernishevski, 32-33;

Zemlia i Volia, 33; "acercarse al pueblo", 34; y el terrorismo individual, 33, 35,
40-41; y el marxismo, 35-38; heroísmo, 38-41; Alexander Uliánov intenta cons­
truir un puente entre ellos y el marxismo, 40-41; y el papel de los intelectuales,
46, 50

Niecháiev, S. G., 33, 34, 35
Noskov, V. A., 154
Ob Agitatsii, 68-71, 73, 76, 81
Ojrana, se infiltra en el liderazgo bolchevique, 279, 281, 384, 396; y la escisión entre

bolcheviques y mencheviques, 356-357; sobre legislación laboral, 379; sobre la
prensa bolchevique publicada en el extranjero, 396; sobre la fuerza de los bol­
cheviques, 409-41 O

Ordzhonikid7.e, G. K., 199, 357, 404
Parvus, A. L., 315, 323, 339
Piátnitski, O. A., sobre el transporte de publicaciones ilegales a Rusia, 127-128; in­

comprensión de la ruptura de 1903, 143-144; sobre los exiliados y su falta de
contacto con los activistas en Rusia, 286; sobre la unidad desde la base entJe
bolcheviques y mencheviques, 318-319 l

Pisarev, D. I., 306
Plejánov, G. V., 26, funda Chiorni Peredel, 26, 41-42, 45; funda el marxismo ruso, 41-

42, 67; en la primera manifestación obrera en Petersburgo, 45; a favor de la pro­
paganda entre trabajadores, 45; escribe El socialismo'y la lucha pol!tica y Nuestras
diferencias, 47; sobre la comuna rural, 47, 48-49; y V. V., 47; y el proletariado
como líder de la revoluc;ión, 47, 48; y el terrorismo, 49; y el papel de los inte­
lectuales, 50; su riqueza de conocimientos, 50; y el grupo Emancipación del Tra­
bajo, 51-52, 71-72, 255; y Struve, 54-56, 95-96; Gramsci sobre, 57; y los
liberales, 58, 168; y el narodismo, 59-60; sobre la relación entre la propaganda
y la agitación, 67; sobre los círculos de estudio, 63-64; y la propaganda popular
socialista, 73; y el conflicto generacional, 73; sus relaciones personales con Lenin,

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94-100; su dediv con el crecimiento del movimiento de masas, 100; en el se­
gundo Congreso, 130; y el programa del partido, 130; sobre la dictadura del

· proletariado, 130 132; con Lenin sobre la definición de los miembros del par­
tido, 134; y Gapó , 185-186; y la insurrección armada, 226; y el campesinado,
255; y la posición ¡filosófica de Bogdánov, 332; sobre los liquidadores, 264

Pokrovski, M. N., sobre �lejánov, 47; sobre el zubatovismo, 178; sobre la insurrección
de Moscú, 225; sO,bre Lenin, 305

Potrésov, A. N., e Jslera, 9��-97; sobre Lenin, 101; y el segundo Congreso, 130; y los li­
berales, 130ss; y 1 s liquidadoret;··340

Pravda, organización de, 85-388; relación con la masa de trabajadores, 388-389; como
organizador del p nido, 398-399

Rádchenko, S. !., 63, 12
Revolución de 1905, vis eras de, 123-128; insurrección, 265
Ríkov, A. !., 199, 354, 3 6, 404
Schmidt, N. P., 161, 225 349, 354

· Semashko, N. A., 286
Serebriákov, L. P., 199, 404
Sindicatos, entre los trabJjadores judíos, 67; en 1897-1914, 377; bolcheviques y men-1

chcviques en los, 78
Social-revolucionarios, 1 1, 260, 343
Spandarian, S. S., 199, 2 6, 357, 404
Stalin, l. V., su actitud res ecto a las masas en comparación con la de Lenin, 200; sobre

la desintegración el partido (1909), 278; sobre el distanciamiento de los acti­
vistas respecto de os exiliados, 285; y la expulsión de Bogdánov de los bolche­
viques, 331; y las exes", 351

Stásova, E., 76, 412
Stolipin, P. A., política a raria de, 171; ejecuciones en masa bajo su mandato, 277;

golpe del 3 de jun o de 1907,325
Struve, P. B., sobre la Re�olución de 1905, 172-174
Sverdlov, l. M., 359, 360f 404
Taratuta, V. K., 350
Tochiski, drculo, 52
Tomslci, M. P., 199, 404
Tolstói;l.ev, 40, 143, 36
Trépov, general, 35, 83, 39, 414
Trotski, L. D., y la leyen a estalinisca sobre Lenin, 25-26; sobre Plejánov, 29-30, 100;

y la influencia del narodismo, 29-30; sobre Lenin y Plejánov, 50-51, 100-101;
sobre las sectas reli iosas, 107-108; su personalidad comparada con la de Lenin,
1 18; sobre el papdl de Krúpskaya en Iskra, 124; y la organización del partido,
129; en el segundb Congreso, 132ss; sobre la dictadura del proletariado, 134-
135; sobre el cent 1alismo del partido, 134; y los liberales, 137; sobre el faccio­
nalismo de Lenin, 164; sobre el papel del soviet, 193; como organizador de la

444

insu�rección de 1�17, 224; sobre el estilo político de Lenin, 200, 299J 300-302;
sobre la revolución permanente, 232-237; sobre el futuro de los bol�heviques,
237-239; sobre la relación entre la depresión económica y la reacción política,
275-277; sobre la unidad entre teoría y práctica de los bolcheviques, 297-299;
sobre el desplazamiento a la izquierda de los mencheviques en 1905, 315-316;
sobre la conciliación entre bolcheviques y mencheviques, 355-357; y su Pravda,
388-389

Trúdoviks, 60, 253, 254-256, 260
Uliánov, Alexander·(Sasha), ejecutado por intentar asesinar al zar, 24; personalidad, 24;
influencia sobre Vlad1mir, 24-25; intento de construir un puente entre el narodismo y
el marxismo, 29-31, 40-41
Uliánov, Anna, 24-26, 75, 282
Uliánov, Dimitri, 25
Uliánov, Iliá Nikoláievich, 23
Uliánov, Marfa, 25, 282
Voromsov, V. P. (Y. V.), adapta el marxismo al narodismo, 36-37; Lenin critica su teoría,

53-55
Zasúlich, V. I., intento de asesinato del genei-al Trépov, 35; y el grupo Emancipación

del Trabajo, 51; fracaso respecto a la propaganda popular, 71-72; sobre el con­
flicto generacional, 73; sobre Lenin, 101; en el segundo Congreso, 130ss; y los
liberales, 137; Lenin sobre, 139

Zemlia i Volia, 33, 35, 41, 45, 61
Zetkin, C., sobre lenin, 1 1 8
Zinóviev, G . E., 79, 281, 354, 355, 356, 357, 401, 405, 406
Zubátov, coronel, 177-178, 184-185, 370

445

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