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Tags Mind Existence Felicidad y autoayuda
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Page 2

PREFACIO


Ser, curso de psicología de la autorrealización nace de los cursos que Antonio Blay
impartió en los últimos años, concretamente del que se desarrolló en agosto de 1982.

Nuestra intención ha sido reproducir de un modo fiel lo que se dijo en aquel curso,
solamente han habido algunas pequeñas correcciones de estilo y de adaptación a un
texto escrito y también nos hemos visto obligados a suprimir algunas notas de humor
muy características de A. Blay por la dificultad de plasmar en el papel determinados
gestos y bromas que solamente tenían sentido en el momento en que se vivían.

Por otra parte se ha presentado de una forma explícita el orden y el esquema general
que estaba siempre presente pero de un modo implícito. Junto a esto se ha intentado
ordenar las preguntas, situándolas en el tema que les correspondía, aunque no siempre
ha sido posible debido al carácter general de algunas de ellas.

Seguidamente todos los que hemos participado en la elaboración de este libro, hemos
querido dar un breve testimonio personal de lo que significó para cada uno de nosotros
la relación con Antonio Blay.

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entiende por lo menos el significado que está implícito en las palabras. En los niños
ocurre mucho más, mucho más específicamente, sin embargo hay cosas que el niño no
comprende y que no puede comprender porque son absurdas: que el padre le diga al hijo
que ha de ser muy veraz, que no diga mentiras y luego ve que el padre está inventando
mentiras continuamente en su relación con los demás. Eso son cosas que no encajan. O
que le digan que ha de ser muy valiente y el día que es valiente y se pelea con otro le
pegan porque ha alborotado la clase, etc.

O sea que en la educación hay muchos contrasentidos, muchas contradicciones que
hacen que el niño no entienda; ¿por qué ha de estar callado a la hora de comer?, por
ejemplo, ¿por qué hay que hacer tantas y tantas cosas que no obedecen a ninguna razón?
Claro, el niño se resiste a hacer aquello que no comprende. Ahora, si se le hace
entender, el niño es capaz de aceptar que hay que hacer una cosa porque en un momento
yo estoy muy mal y tengo el capricho de aquello. Entonces el niño entiende y dice:
"mira, un capricho", pero lo malo es que se le diga que aquello no es un capricho sino
una verdad totalmente razonable.

(5.49)
P.: Esta actitud de aceptación, ¿no parece una "no implicación" en la situación?

R.: Al revés, es cuando tú te abres que te permites ser implicado en la situación.
Cuando estoy cerrado, estoy rehusando la situación.

P.: Pero a lo mejor es una situación que no es tuya...

R.: Entonces, como que este "estar abierto" quiere decir estar abierto en los tres
niveles, tu inteligencia te dirá que la situación puede ser incorrecta en algún sentido,
pero no es asunto tuyo. No hay que confundir esto con un dejarse llevar por los
impulsos ni mucho menos. Las tres cosas, recuerda, cada una de las tres equilibra a las
otras dos.

(5.50)
P.: Yo quisiera saber cuál es la diferencia entre la aceptación y el conformismo.

R.: El conformismo es permanecer pasivo ante unas cosas. En cambio la aceptación es
aceptar la realidad tal como es hasta el fondo y responder desde el fondo a esta realidad.
El conformismo es una actitud pasiva, en cambio la aceptación es una actitud que es a la
vez comprensiva y activa, lo mismo que hay una aceptación hasta el fondo hay una
respuesta a esa situación desde el fondo.

P.: Es decir, el conformismo no es positivo.

R.: El conformismo, en ese sentido que dices, no es positivo porque es una actitud
pasiva, porque no es una actitud en que se viva uno enteramente en la situación.

(5.51)
P.: En el caso del niño que se angustia, porque está fuera de su centro, y entonces
reconoce que no se ha portado suficientemente bien, entonces este niño se forma un yo
ideal supermodelo ¿no?, para ser todavía más bueno, más obediente, etc., pero en los
otros dos casos que explicaste no veo el yo ideal ahí. Si el niño reacciona protestando,

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rechazando ¿qué ideal se forma?; porque no puede formarse un yo ideal de ser más
malo, el más malo de todos...

R.: Sí, cuando la reacción de identidad es "yo protesto", el modelo ideal es llegar a
demostrar lo fuerte que uno es y la razón que uno tenía. O sea, es llegar a demostrar a
los demás que los demás no tenían razón y yo siempre he tenido razón; es el vencedor.

P.: ¿Y en el aislado?

R.: En el aislado no hay ideal. "Que me dejen en paz, que yo hago mi vida". O sea, el
aislado es un fracasado porque, de hecho, está renunciando a vivir, puede uno formarse
un yo ideal, un yo ideal quizá protegido y aislado en algún sitio, depende de los factores
que hay. Igual puede inclinarse hacia la vida espiritual, y entonces dedicarse hacia la
vida de retiro, o de escritor, o de lo que sea.

(5.52)
P.: ¿Se puede saber cuándo un dolor físico es debido a un problema psicológico?

R.: Primero hay que buscar siempre si hay factores físicos que expliquen de por sí el
dolor. Si no se encuentran causas físicas hay que mirar a ver si puede haber algo
psicológico, pero eso más que nada es observación. Si un dolor te aparece siempre
después de una crisis, si en la medida que tú estás eufórico desaparece el dolor..., es la
observación. A no ser que tengas una clarividencia que te permita afinar, pero mientras
no haya clarividencia hay que ir al tacto, probando.

(5.53)
P.: ¿Es posible que una persona carezca del sentido del amor?

R.: Es posible que una persona haya bloqueado el sentido del amor, que haya
bloqueado, pero no que no tenga. El amor es intrínseco a nuestro ser como la
inteligencia.

P.: Se puede llegar a encontrarlo, ¿no?

R.: Si, cuando se ve qué es lo que bloquea y se elimina el bloqueo.

(5.54)
P.: Habitualmente, por las mañanas, suelo sentir angustia; puedo seguir un poco la
pista de lo que hay en el inconsciente, pero no me aclaro mucho.

R.: No se trata de cogerlo, sino de que tu inconsciente vea claro que tú realmente estás
interesado en descubrir lo que hay. Puedes dialogar con tu inconsciente y decirle que te
informe de un modo claro de lo que es y de lo que hay que resolver. Con el inconsciente
hay que aprender a dialogar; parece tonto, ¿verdad?, eso de dialogar con uno mismo;
pero como de hecho se ha dividido en dos sectores, se ha creado una dualidad, pues lo
menos que se puede hacer con una dualidad es que haya intercambio, que haya diálogo,
hasta que un día llegue a haber unidad. Si tú eres sincero al hablar a tu inconsciente,
verás que tu inconsciente te obedece más y más. Al fin y al cabo es un sector de ti
mismo.

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Yo no aconsejo que sustituyas unas ideas por otras; tan malas son unas como otras.
Aquí lo que interesa es el trabajo, y el trabajo da su propia luz, va permitiendo ver. Por
lo tanto no se trata de luchar por si esta idea es así o de otra manera. Lo digo porque la
persona puede hacerse mucho daño en un intento de solucionar los problemas dentro de
la mente. Lo que ha de hacer es solucionar la mente, y solucionar la mente es ver qué es
la mente y darse cuenta de que uno está más allá de la mente, y ver que la mente no es
nada más que una combinación de datos, informaciones pequeñas y fragmentarias.
Entonces esto se puede mirar desde cualquier ángulo, y toda idea puede verse desde
cualquier sentido, y todo hecho puede interpretarse de infinitas maneras, porque en la
mente todo se interrelaciona. De manera que no hay ninguna idea que, de por sí, sea la
verdad dentro de la mente; son modos de ver, modos temporales, como si dijéramos.

Cuando llega un momento que ves la mente, entonces te das cuenta de que es
maravillosa como juguete, pero que la mente ésa que piensa no tiene nada que ver con
la realidad. Es un pequeño instrumento muy útil, muy eficaz en su terreno; pero que no
tiene la menor capacidad para recibir directamente las cosas, las cosas grandes.

P.: ¡Qué bueno sería entonces que en la realidad no tuviéramos que trabajar y que
fuéramos ya lo que somos, y que no hubiera esta necesidad!

R.: Sí. Es que no hay la necesidad. La necesidad surge porque tú crees que eres lo que
no eres y tienes que sufrir las consecuencias.

P.: Pero es que no me surge a mí solo.

R.: Bueno, el hecho de que eso sea multiplicado por tres mil millones no cambia el
problema. Y en la medida que vayas trabajando verás que el trabajo consiste en dejar de
trabajar: es una simplificación constante de todo. Lo que te digo es literal. Pero no, uno
está empeñado en que tiene que pensar mucho y en que tiene que esforzarse mucho. No
hagas nada, deja que todo funcione y tú estáte atento, y lo irás descubriendo todo sin dar
golpe. Ahora bien, verás que la mente trabaja y que el cuerpo trabaja, que la existencia
existe, pero tú sé observador tranquilo y descubrirás todo lo que os he explicado y
muchísimo más. Lo descubrirás por ti mismo.

P.: No es fácil para mí.

R.: Y, bueno, diríamos que desaprender una cosa aprendida requiere un esfuerzo, un
entreno.

P.: ¿Por qué ha sucedido todo esto?

R.: Se puede decir que ha sucedido porque la persona ha decidido que suceda así.
Nadie te obliga a existir, tú no eres víctima de nada ni de nadie. También se puede decir
que nunca ha existido eso que dices que existe. Es que te sigues empeñando en querer
mirar a través de la mente, con información parcial y, claro, las respuesta son todas
paradojas.

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ÍNDICE


Prefacio
Experiencias con Blay
Introducción

I Parte:
HACIA EL YO EXPERIENCIA
1. El crecimiento natural
2. Obstáculos al crecimiento natural:
los hábitos adquiridos
3. Obstáculos al crecimiento natural:
los modelos aceptados
4. Trabajo a realizar: esquema general
5. Trabajo a realizar: los trabajos

II Parte:
HACIA EL YO CENTRAL
6. El centramiento

III Parte:
HACIA EL YO SUPERIOR
7. Lo superior
8. Niveles
9. Efectos de lo superior

IV Parte:
HACIA LA UNIDAD HORIZONTAL
10. Las relaciones humanas
11. La proyección profesional

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