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                            El sublime objeto de la ideología
Indice
Prefacio. Ernesto Laclau.
Agradecimientos
Introducción
I. El síntoma
	1. ¿Cómo invento Marx el síntoma?
		Marx, Freud: El análisis de la forma
		El inconsciente de la forma mercancía
		El síntoma social
		Fetichismo de la mercancía
		El cinismo como una forma de ideología
		Fantasía ideológica
		"La ley es la ley"
		Kafka, crítico de Althusser
		La fantasía como soporte de la realidad
		Plusvalor y plus-de-goce
	2. Del síntoma al sinthome
		La dialéctica del síntoma
			Regreso al futuro
			Repetición en la historia
			Hegel con Austen
			Dos chistes hegelianos
			Una trampa del tiempo
		El síntoma en tanto que real
			El Titanic como síntoma
			Del síntoma al sinthome
			"En tí más que tú"
			Jouissance ideológica
II. La falta en el otro
	3. "Che vuoi?"
		Identidad
			El "colchón" ideológico
			Descriptivismo versus antidescriptivismo
			Los dos mitos
			Designante rígido y object a
			La anamorfosis ideológica
		Identificación (parte inferior del grafo del deseo)
			Retroactividad del significado
			El "efecto de retroversión"
			Imagen y mirada
			Desde i(o) hasta I(O)
		Mas allá de la identificación (nivel superior del grafo del deseo)
			"Che vuoi?"
			El judío y Antígona
			La fantasía como pantalla para el deseo del otro
			El otro incongruente de la jouissance
			"Atravesar" la fantasía social
	4. Sólo se muere dos veces
		Entre las dos muertes
		La revolución como repetición
		La "perspectiva del juicio final"
		Del amo al dirigente
III. El sujeto
	5. ¿Cuál sujeto de lo Real?
		"No hay metalenguaje"
		El significante fálico
		"Lenin en Varsovia" como objeto
		El antagonismo como Real
		La opción obligada de la libertad
		Coincidentia oppositorum
		Otro chiste hegeliano
		El sujeto como una "respuesta de lo Real"
		S(A/), a, Φ
		El sujeto supuesto...
		El supuesto saber
		"El miedo al error es... el error mismo"
		"Lo suprasensible es por tanto apariencia qua apariencia"
	6. "No sólo como sustancia, sino también como sujeto"
		La lógica de la sublimidad
		"El Espíritu es un hueso"
		"La riqueza es el Yo"
		Reflexión postulativa, externa, determinada
		Postulación de las presuposiciones
		Presuposición de lo postulado
Bibliografía
Indice analítico
                        
Document Text Contents
Page 1

traducci6n de
ISABEL VERICAT NÚNEz

EL SUBLIME OBJETO DE
LA IDEOLOGIA

Page 2

Siglo veintiuno editores Argentina s. a.
LAVALLE 1834 11 A (Ci 04WN), BUENOS AIRES, REP~BLICA ARGENTINA

Siglo veintiuno editores, $.a. de C.V.
CERRO DELAGUA248, OUEQACI~N COYOACAN, 04310, MÉxIW, U. F.

145 Zizek, Slavoj

ZIZ El sublime objeto de la ideología.- la. ed.-
Buenos Aires: Siglo XX]: Editores Argentina,
2003.
504 p. ; 21x14 cm.

Traducción de: Isabel Vericat Núñez

ISBN 987-1 105-37-1

1. Tiiulo - 1. Filosofia-Ideologías

Titulo original: Tho slcbfime o4ed oJ tlne ideohgy

O 1989, Slavoj Zizek
Publicada por Verso, Londres
Q 1992, Siglo XXI Editores, S.A. de C.V.

Portacka de Maria Luisa Martinez Pdsqsarge

1' edición argentina: 1.500 ejemplares
Q 2005, Siglo XXI Editores Argentina S . k

Impresa en Industria G r s c a Argentina
Grai. Fructuoso Kvera 1066, Capital Federal,
en el mes de junio de 2003

Hecho el depósito que marca Ia ley 1 I .723
Impreso en Argentina - Made in Argentina

PREFACIO, por ERNESTO LACLAU

AGRADECIMIENTOS

PARTE PRIMERA: EL SINTOMA

1. ¿COMO lNVENT0 MARX EL S~NTOMA? 35
Marx, Freud: El anAlisis de la forma, 35; El síntoma social,
47; Fetichismo de la mercancla, 49; Risa totalitaria, 54; EI
cinismo como una forma de ideologia, 55; Fantasia ideolb
gica, 58: La objetividad de la creencia, 62; "La ley es la ley",
64; Kafka, critico de AIthusser, 73; La fantasia como sopor-
te de la realidad, 78; Plusvaior y4plus-de-goce, a l

2. DEL SINTOMA AL. SINTHOME 87
La dialkctica del síntoma, 87; Regreso al futuro, 87; Repeti-
cidn en la historia, 91; HegeI con Austen, 96; Dos chistes he-
gelianos, 97; Una trampa del tiempo, 100; El stntoma en
tanto que Real, 103; El Titanic como sintoma, 103; Del sin-
toma al stnthame; 106; "En ti mfis que tú", 1 1 1; jouissance
ideológica, 1 16

PARTE SEGUNnA: LA FALTA EN EL OTRO

3. "CHE VUOI?" 125
Identidad, 125; El "~Ichón" ideológico, 125; Descriptivis-
rno versus antidescriptivismo, t 27; Los dos mitos, 131; De-
signante rigido y objet a, 135; La anamorfosis ideolbgica,
138; Idenrificacidn, 141; Retmactividad del significa-
do, 1.4 1; E1 "efecto de retroversibn", 144; Imagen y mivada,
147; Desde $0) hasta 1(O), 150; Mds allá de la significacidn,
153; "Che vuoi?", 153; El judio y Antigona, 158; La fantasía
como pantalla para el desea del Otro, 162; El Otro incon-
gruente de la jouissance, 166; "Atravesar" la fantasia so-
cial, 170

171

Page 75

152 LA FALTA EN EL omo

diante la referencia a un estado de hecho. El análisis de la
ideología ha de dirigir pues su atención a los puntos en los
que los nombres que prima facie significan características
descriptivas redes funcionan ya como "designantes rígidos".

Pero ¿por qut es precisamente esta diferencia entre cOmo
nos vemos a nosotros y el punto desde el que somos observa-
dos la diferencia entre imaginario y sirnbblico? En un pri-
mer acercamiento, podríamos decir que en la identificación
imaginaria, imitamos al otro en el nivel de la similitud -
identificamos con la imagen del otro en la medida en qi
mos "como él", en tanto que en la identificación simk
nos identificamos can el otro precisamente en un punto en el
que es inimitable, en el punto que elude la similitud. Para ex-
plicar esta crucial distinción, tomemos la pelicula de Woody
Allen SuePtos de un seductor. La pelicula empieza con la fa-
mosa escena final de Casablanca, pero poco despuks nos
damos cuenta de que era sólo una "pelicula dentro de una
pelicula" y de que la historia real trata de un histhico in-
telectual neoyorquino cuya vida sexual es un lío: su mu-
jer acaba de abandonarlo; a lo largo de la pelicula se le apa-
rece la figura de Humphrey Bogart: le aconseja, le hace co-
mentarios irbnicos sobre el cornp~rtamiento que él tiene, et-
cétera,

El final de la pelicula resuelve la relación del protagonista
con la figura de Bogart: después de pasar la noche con la
esposa de su mejor amigo, el protagonista tiene un encuen-
tro drarnatico con la pareja en el aeropuerto; él renuncia
a ella y la deja partir con su marido, repitiendo así en la vida
real la escena final de Casablanca que inició la pelicula.
Cuando la amante del protagonista dice de las palabras de
despedida de él "Es hermoso", él responde: "Es de Casablan-
ca. Toda mi vida había esperado decirlo." Después de este
desenlace, la figura de Bogart aparece por última vez dicien-
do que, al renunciar a una mujer en aras de una amistad, el
protagonista finalmente "adquiere un estilo" y ya no lo nece-
sita a él.

¿Corno hemos de leer esta renuncia a la figura de Bogart?
La lectura más obvia seria la que indican las palabras fina-
les del protagonista a la figura de Bogart: "Me parece que el
secreto es no ser tu, es ser yo." En otras palabras, en la medi-
da en que el protagonista es un frAgil y débil histérica, nece-

"CAE VUOI?"

sita un yo ideal con el que identificarse, una figura que lo
guíe; pero en cuanto madura y "adquiere un estilo", ya no
lo necesita como un punto externo de identificacion porque
61 ha logrado la identidad consigo mismo -él "se ha conver-
iido en él", una personalidad autónoma. Pero las palabras
que siguen a la frase citada subvierten de inmediato esta lec-
tura: "Es cierto, no eres demasiado alto y algo feo, pero qué
demonios, soy lo bastante bajito y feo para triunfar por mi
cuenta."

En otras palabras, lejos de "superar la Identificación con
Bogart", cuando el protagonista se convierte en una "perso-
nalidad autónoma" es cuando se identifica con Bogart -con
mayor precisión: se convierte en una "personalidad autiino-
ma" a través de su identificacibn con Bogart. La única di-
lerencia es que ahora ¡a identificacibn ya no es imaginaria
(Bogart como un modelo a imitar) sino, al menos en su di-
mensión fundamental, simbólica -es decir, estructura1-: e1
protagonista realiza esta identificación actuando en la reali-
dad el papel de Bogart en Casablanca -asumiendo un cierto
"mandato'" ocupando un cierto lugar en la red simbólica in-
tersubjetiva (sacrificando a una mujer por amistad. . .). Es
esta identificación simbólica la que disuelve la identifica-
ci6n imaginaria (hace que desaparezca la figura de Bogart)
-más exactamente: la que cambia radicalmente su conteni-
do. En el nivel imaginario, el protagonista se puede identifi-
car ahora con Bogart a través de los rasgos que son repelen-
tes: ser bajo de estatura, ser feo.

MÁS ALLA DE LA IDENTIHCACION
(Nivel superior del grafo del deseo)

'%HE VUOI?"

Esta interacción de identificación imaginaria y sirnbóIita
bajo el dominio de la identificación sirnbdlica constituye el
mecanismo mediante el cual el sujeto se integra en un cam-
po socio-simbólico determinado -el modo en que éllella asu-
me ciertos "mandatos", como era perfectamente claro para
el propio Lacan:

Page 76

154 JA FALTA EN EL OTRO

Lacan supo extraer del texto de Freud la diferencia entre yo ideal,
representado por tl con i, e ideal del yo, 1. En el nivel de 1, se puede
introducir sin dificultad lo social. El 1 del ideal se puede construir
de un modo superior y legitimo como una funcibn social e ideológi-
ca. Fue adem6s Lacan quien lo bim en sus Escriros: 61 sitúa una
cierta palftica en 10s cimientos rnismbs de la psicologia, de modo
que la tesis de que toda psicologia es social se ha de considerar la-
caniana. Si bien no en el nivel al que estamos contemplando i, en-
tonces por lo menos en el nivel al que fijamos 1 (Miller, 1987, p. 21).

El único problema es que esta "cuadratura del. circulo" de
la interpelación, este movimiento circular entre la identifi-
cación simbolica y la imaginaria, nunca finaliza sin un resto.
Después de cada "acolchado" de la cadena del significante
que fija retroactivamente su sentido, persiste siempre una
cierta brecha, una abertura que en la tercera forma del
grafo se traduce por el famoso "Che vuoi?" -"Me esths
diciendo esto, pero ¿qué quieres con ello, qué es lo que pre-
tendes?":

GRAFO III

Che vuoi? /-¡

Esta interrogación que despunta por encima de la curva del
"acolchado" indica, asi pues, la persistencia de una brecha
entre enunciado y enunciacibn: en el nivel del enunciado di-
ces esto, pero ¿qué quieres decirme con ello, por medio de

"CHE VUOI?'* 155

ello? (En los términos establecidos de la teoría de los actos
del habla, podriarnos designar esta brecha como la diferen-
cia entre locución y la fuerza i1ocucionaria de un enunciado
determinado.) Y es exactamente en este lugar de la pregunta
que despunta por encima del enunciado, en el lugar de "¿Por
qué me dices esto?", donde hemos de localizar el deseo (d mi-
niíscula en el grafo) en su diferencia con reIaci6n a la deman-
da: me haces una demanda de algo, pero ¿que es lo que en
realidad quieres, qué es 16 que pretendes a través de esta de-
manda? Esta escisión entre demanda y deseo es lo que defi-
ne la posición del sujeto histerico: segiin la clásica fórmula
lacaniana, la lógica de la demanda histérica es 'Tstoy pi-
diendo esto de ti, pero lo que realmente te estoy pidiendo es
que refutes mi demanda porque no es esto."

Es esta intuición la que hay tras la vilipendiada sabiduria
chovinista masculina de que "la mujer es una puta": la mu-
jer es una puta porque nunca sabemos en realidad lo que
quiere decir -por ejemplo, ella dice "iNo!" a nuestras pro-
puestas, pero nunca podemos estar seguros de que este
NO!" no quiera decir en reaIidad un doble " i Si!" -un lla-
mado a un acercamiento incluso mas agresivo-; en este ca-
so, su verdadero deseo es lo opuesto a su demanda. En otras
palabras, "la mujer es una puta" es una versión vulgar de la
pregunta sin respuesta freudiana "Was wilf das Weib?"
("¿Que quiere la mujer?").

La misma intuición es probablemente la que actúa tras
otro juicio común que nos dice que la politica también es
una puta: no es simplemente que el terreno de la politica sea
corrupto, traidor y dem6s; se trata mas bien de que toda de-
manda politica esta atrapada en una dialkctica en la que
apunta a algo diferente a su contenido literal: por ejempIo,
puede funcionar como una provocación que se propone ser
rechazada (en cuyo caso, la mejor manera de frustarla es sa-
tisfacerla, acceder a ella sin reservas). Como es bien sabido,
éste fue el reproche de Lacan a la revuelta estudiantil de
1968: es básicamente una rebelibn histkrica que solicita un
nuevo Amo.

Este "Che vuoi?" tal vez tenga una ilustracibn óptima en
el punto de partida de la película de Hitchcock North by
northwest. Para despistar a los agentes rusos, la CIA inventa
un agente inexistente Hamado George Kaplan. Se le reservan

Page 149

ideología, y fetichismo de la mer-
cancia, 30, 58-62, 81; critica de
la, 47, SS, 56, 67, 81, 171, 174,
18.5; e interpretación, 25, 73, 74,
121-1 22, 232; como costumbre
pascaliana, 68-69, 73; y le poin!
de capiton, 125-127, 139, 142-144,
170: totalitaria, 58, 255-256

Ilustración, proyecto de la, 30, 116-
117

imaginario, en la teoría lacaniana,
87, 146- 154 passim, 167, 169, 170,
177, 205, 212, 223, 238, 239, 240,
275

inconsciente, 36-47, 4244, 66. 67,
73,87,91, 102, 103, 108, 177, 187,
243, 245

hternational Psychoanalytical As-
sociation (IPA), 95

interpelación, concepto de, 25, 73,
74, 121-122, 142, 166, 232, 235

invaszón de los usurpadores de cucr-
pos, La (Siegel), 128

Jackson, Jesse, 158
James, Henry, Otra vuelta de tcier~

ca, 54
jouissance concepto lacaniano de,

74, 103, 109, 110, 116, 118, 122,
166, 168, 17.7, 214, 221, 234, 239,
240, 242, 258

Jung, C. G., 23, 206

Kafka, Franz, 64-65, 74: "Un mkdico
de campaña", t 12, 1 13; El prace-
so, 67, 99, 100, 235-236

Kaniewska, Marek, Otro pabs, 69-73
Kant, Imrnanuel, 117, 118, 215, 217-

2 18, 246, 247, 249, 261-264, 269,
271; Cdtica de la razdn prdciica,
218: Crítica de la razdn pura, 164;
Critica del juicio, 258, 259: ''¿Qué
es la Ilustración?", 116

KGB, 70-72
Kierkegaard, Soren, 66
kinismo, concepto de, 57
Kripke, Saul, 127, 128, 129-130, 138,

151, 160, 220, 223

La Boétie, Etienne de, 194
Lacan, Jacques, 23, 27, 31, 35, 47,

49, 50, 52, 72, 78, 95, 138, 155,
161, 163-165, 188, 238, 275, 281;
Aún, 225,239; "La carta robada",
176-77; Los cuatro conceptos fun-
damentaIes del psicoandlisis, 75-
78; Escritos, 1 16, 154; estadio del
espejo, 5 1, 146; La ética delpsica
anrflisis, 56, 63-64, 177, 190, 192,
259; Funcidn y campo de la pala-
bra y el bnguaje . . ., 176: "Kant
con Sade", 1 18,2 18: Seminario 1,
87, 176, 212; VIII, La iransferen-
cia, 234; XI, 102, 170, 204, 253,
254; vdase también Imaginario;
objef petii a, concepto de; le
poinr de capitom, concepto de; lo
Real; arden SimbQlico

Laclau, Ernesto, 23,67,76, 126, 138,
139,173,214,227,238,270; Hege.
m o d a y estrategia socialista, 28,
125

Las mil y una noches, 240
Lefon. Claude, 195-196
tevi-Strauss, Claude, 23, 202
libertad, concepto de, 47-48, 53, 61,

126, 151, 215-220, 291
Lubitsch, Ernst, Ninochka, 193
Luciano, Charles "Lucky", 150
lucha de clases, 2 14
Luxemburg, Rosa, 91-92, 121

Marcuse, Herbert, Eros y civiliw-
ción, 27

Marx, Karl, 23, 71, 139, 194, 277.
291; análisis de la forma-mercan-
cla por, 39-40, 43-44, 50, 51, 54,
62, 135; El capitzl, 555,60, 82; no-
cibn de sintoma derivada de, 35,
47,49,53, 175; prefacio a la Ctlti-
ca de la economh pli i ica, 85

Maugham, Somersei, Skeppey, 90
Merleau-Ponty, Nlaurice, Humanis-

mo y terror, 189
Miller, Jaques-~lain, 107, 147, 169,

178, 222-223
Mouffe, Chantal, 23, 67, 76, 126,

Mozart, Wolfang Amadeus, 246;
Don Giovanni, 54, 55, 218, 244;
Las bodas de Figaro, 244

mujer, como sujeto psicoanalttico,
92, 108, 1 1 1 , 148, 155, 157, 165,
224, 275

Mussolini, Benito, 1 19

Nietzsche, Friedrich, 23, 202

objer petit a, concepto lacaniano de,
82, 85, 99, 119, 135, 161, 193,207,
214, 234, 239

paciEistas, movimientos, 26, 126
partido, papel del, en el Estado tota-

litario, 139, 195, 227, 255
Pascal, Blaise, 65-68,73,74, 121, 194
Rcheux, Michel, 25
Petaln, mariscal Henri, 137, f 38
Platón, 254; El banquete, 234
plus-de-goce, concepto lacaniano

de, 31, 82, 85, 119, 120, 221
plusvalor, categoría marxista de,

48, 82, 85, 1 19
poinf de capiton, le (quiliing point),

"punto de acolchado", concepto
de, en la teoría lacaniana, 30-31,
108, 125-126, 135, 136, 139-140,
141, 142, 144, 145, 155, 202, 291

Pollack, Sydney, Los tres días del
cdndor, 247

posestructuralisrno, 23, 30, 54, 107,
201-204, 207, 210, 215, 223, 227

"posmarxismo", noci6n de, 26, 28,
29

posmodernismo, 31, 116
principio de placer, concepto de, 54,

177, 258
protestantismo, 292
publicidad, simboIos de Estados

Unidos en la. 136
pulsión de muerte, concepto de, 27,

161, 163, 170, 178, 179-181, 191,
235

Real, concepto de, en la teoria laca-
niana, 25, 78, 79, 81, 82, 89, 103,
108, 115. 137, 138, 174. 177, 179,

205, 211-214, 220-225, 232, 234,
237, 240, 292, 293

reificacibn, 59
religibn griega, 257, 258, 292
religibn judta, 159-160, 257, 258,

260, 261, 290. 292
revolución, concepto marxista de,

26, 29, 85, 92, 121, 127, 186, 188-
189, 191, 269

risa, fuerza antitotalitaria de la, 54;
enlatada, 64

Robertson, Morgan, Fuiility, 104-105
Rossetti, Dante Gabriel, Ecce Anci-

Ila Domini, 157
Rousseau, JeanJacques, 15 1

Sade, rnarquts de, 1 18, 162, 180,
192: Juliette, 180

Saint-Just, Louis de, 196
Sartre. Sean-Paul, 276
Saussure, Ferdinand de, 142, 209
Scorsese, Martin, La GItima tenta-

ci6n de Cristo, 157, 158
Scott, Ridley, 115; Alien, 177
Scbelling, F. W. J. von, Tratado de

la libertad humana, 218-220
Searle, John, 13 1.134
separacibn, concepto de, en la teo-

ria Iacaniana, 2 5 , lb8
Shakespeare, William, 166; Harnlet,

181
significante fAlico, concepto de, en

la teoria lacaniana, 202,205,207,
266, 282-284

Silvestre, Michel, 225
simbblico, orden, concepto lacania-

no de, 44-45, 87-89, 94, 107, 108
133, 145-154 103-1 1 l passim, 166,
168, 170. 174, 176-178, 181, 189,
208, 212, 216, 221, 222, 224, 232,
237-238, 239, 252, 254, 275

sinthome, concepto de, en la teoría
lacaniana, 106-1 1 1, 1 16, 159, 170

sintoma, interpretaciiin freudiana
de, 37; forrnulaci6n lacaniana de,
87-89, 103, 106-111, 115, 175, 188;
noción de, derivada de Marx, 35,
47, 49, 53, 175

Page 150

Sloterdijk, Peter, Crftica de la razón
I cínica, 56, 57, 61

Sófocles, Antígona, 161-162. 181,
1

191, 272,278
l
l Sohn-Rethel, Alfred, 40-46

Stalin, losif, 150-1 51, 193
1
I stalinismo, 189-190, 192, 193, 195,

217, 226, 255, 256, 269, 270
Sublime, como concepto estético,
258-264, 27 1: cuerpo, en la teoría la-

caniana, 180, 193; religión judla
como, 257-258, 260; objeto, en la
teoria lacaniana, 3),44, 106, 251

sueños, interpretación de los: freu-
diana, 35-39, 40, 75, 93, 183-184;
lacaniana, 74-78

sujeto, formulación del, Althusser,
24-25, 142; Ficbte, 280, 285-286;
Foucault, 24, 227; Habermas, 24:
Hegel, 250, 266, 269, 270, 274,
277, 281, 287, 290-291, 293: Kaf-
ka, 74, 235-236; Lacan, 90, 102-
103, 107, 110-111, 141-142, 146,
156-157, 160, 167-168, 225-228,
232, 234-236, 252-253, 265, 278-
279, 293; revolucionario, 9, 121:
Sartre, 276; como trascendental,
24, 41, 42, 43, 280

Syberberg, Hans-Jurgen, Parsifa¡,

Tenn, William, "El descubrimiento
de Morniel Mathaway", 89

Titanic, efecto de naufragio en el
imaginario social, 103-106

Tocqueville, Alexis de, 120
Tom y Jerry, caricatura, 180, 193
totalitarismo, 28, 31, 54, 55, 113,

271, 174, 194, 216-217, 233
transferencia, nociiin psicoanalitica

de, 67,72, 88,89,98,99, 109, 143-
144. 146, 163, 187,234, 240

Lrotta, Margaretha von, Tiempos de
plomo, 162

I

utbpico, socialismo, 49

Wagner, Richard, Parsifal, 26, 112-
113

Waldheim, Kurt, 147
Wiener, Norbert, 87, 188
Wittgenstein, Ludwig, Tractaius

logico-philosophicus, 215

Yovel, Kjrmiahu, 257, 258

i i i e k , Slavaj, Le plus sublime des
hysttriques: Hegel passe, 29

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